El martes pasado, las velas de la tarta de Tiger Woods marcaban un número redondo: 50.
En cualquier otra carrera profesional, esta cifra es solo una efeméride. En el golf, es una llave maestra. Desde hace 72 horas, Eldrick Tiger Woods tiene derecho legal a competir en el PGA Tour Champions. Tiene derecho a usar un buggie de golf en competición oficial. Tiene derecho a jugar contra rivales de su generación, en campos más cortos, y volver a ganar cada semana.
Sin embargo, desde Júpiter, Florida, solo llega silencio.
La negación del guerrero
No ha habido vídeo de «Hola Seniors». No ha habido inscripción en el Mitsubishi Electric Championship de Hawaii (donde debutan los campeones).
Este silencio nos dice más que mil ruedas de prensa. Nos dice que Tiger Woods, el competidor más feroz de la historia, se niega a aceptar que ha entrado en la tercera edad deportiva. Para Tiger, irse al Champions Tour es admitir que ya no puede ganar a los «niños» del PGA Tour. Y su ego, ese que le hizo ganar el Masters de 2019 con la espalda destrozada, no está listo para esa concesión.
¿Un error de cálculo?
Bernhard Langer, Phil Mickelson, Ernie Els… todos abrazaron la vida senior y encontraron una segunda juventud (y cheques millonarios). Tiger, en cambio, parece decidido a seguir el camino de Ben Hogan: jugar muy poco, solo lo grande, y sufrir mucho.
Pero hay una diferencia cruel: El cuerpo.
A los 50 años, con una pierna reconstruida y múltiples cirugías de espalda, el Champions Tour no debería verse como un retiro, sino como una salvación. Allí, el buggie está permitido. Allí, Tiger podría jugar 15 torneos al año sin destrozarse caminando. Allí, los domingos volverían a ser «Sunday Red» levantando trofeos, y no «Sunday Red» cojeando en el puesto 47.
Lo que nos espera en 2026
Salvo sorpresa mayúscula, 2026 será otro año de «Cameos de Lujo». Le veremos en el Genesis, en los cuatro Majors y quizás en el PNC con Charlie. Caminará con dolor, pasará el corte por orgullo y nos tendrá pegados a la tele.
Pero no nos engañemos. El reloj biológico es implacable. Tiger ya es un señor mayor. La pregunta no es si jugará con los veteranos, la pregunta es cuánto dolor más está dispuesto a soportar antes de aceptar que su lugar, por pura supervivencia, está en el Champions Tour.
Felicidades, Tigre. Por favor, haznos un regalo tú a nosotros: déjate ver ganar, donde sea.