Los dos grandes veteranos del golf español firmaron una primera jornada de contrastes en el Masters de Augusta 2026. Mientras Sergio García mostró una solidez envidiable para cerrar con par (72) y mantenerse en la lucha, José María Olazábal vivió una montaña rusa emocional que lo dejó en +2 (74) tras desplomarse en el tramo final.
Sergio García: par de oro en un día traicionero
El castellonense, campeón en 2017, firmó una ronda de 72 golpes (par) que lo mantiene en la posición 18 empatado, a solo cinco golpes del liderato compartido por Rory McIlroy y Sam Burns (–5).
Claves de su actuación
- Inicio prometedor: García comenzó con dos birdies en los hoyos 2 y 4, llegando a los nueve segundos en –1 y con sensaciones excelentes.
- El mejor golpe de su vida: En el par-3 del hoyo 16 (Red Bud), Sergio pegó lo que él mismo describió como «el mejor golpe de mi vida en Augusta»: un hierro 9 que dejó la bola a menos de dos metros de la bandera, logrando un birdie que desató los aplausos de los “patrons”.
“Es un muy buen resultado, porque yo no me encuentro bien, no vamos a mentir; pero al mismo tiempo también te vas pensando que podría haber hecho dos bajo par fácilmente. Claro, que si no me pasan dos cosas que me han pasado en los nueve segundos hoyos: en el 11 pego un drive espectacular y se me queda la bola en una chuleta y hundida, y hago bogey, obviamente no la cojo bien y la meto al agua y hago un buen bogey; y en el 15 pego un hierro 3 buenísimo de segundo, me cambió un poquito el viento y la bola botó dos yardas más corto y al agua. De casi llegar a green al agua. Son este tipo de cosas que ocurren aquí en Augusta, la verdad es que llevo aquí 250 mil años y me han pasado un millón de veces, o sea que no es algo nuevo, pero bueno siempre fastidia, a pesar de que te ocurra, y de que seguirá ocurriendo, la sensación nunca es buena. Tengo el juego con alfileres en estos momentos, totalmente, con alfileres, o sea, que es lo que hay”.
Con este 72, Sergio se coloca en una posición privilegiada para atacar el viernes y buscar su segunda Chaqueta Verde, a solo cinco golpes de la cima.
Olazábal: de líder a la realidad del +2
La historia fue muy distinta para José María Olazábal. A sus 60 años, el doble campeón (1994, 1999) vivió una jornada de emociones encontradas que terminó con un 74 (+2) y empatado en el puesto 45.
La montaña rusa de José Mari
- Inicio de ensueño: Olazábal arrancó con dos birdies consecutivos en los hoyos 2 y 3, colocándose con –2 y liderando momentáneamente el torneo cuando apenas había 15 jugadores en pista.
- Solidez en la ida: Durante los primeros 13 hoyos, el vasco mostró su legendaria maestría con el juego corto, salvando pars complicados y manteniéndose en –2 con una actuación impecable.
- El desplome final: La dureza de Augusta se cebó con él en el tramo decisivo. Entre los hoyos 14 y 16, Olazábal encadenó bogey, doble bogey y bogey:
- Hoyo 14: Se pasó con el segundo golpe y no pudo salvar el par.Hoyo 15 (Firethorn): Su segundo golpe se marchó al agua, provocando un doble bogey que lo dejaba en +1.
- Hoyo 16: Una salida al búnker en el par-3 le costó otro bogey, completando un +4 en tres hoyos que lo dejaba en +2.
Polémica sin sanción
Durante su ronda, surgió una polémica en el hoyo 2 cuando, en un swing de práctica, Olazábal podría haber tocado una rama detrás de la bola. Sin embargo, los oficiales del torneo no aplicaron ninguna penalización tras revisar las imágenes, y el propio José Mari confirmó: «No, no noté nada».
“Ya se que fue un shock para vosotros, pero para mí también, Miré el marcador, me ví en los más alto y pensé, ¡Ahí estoy, liderando de nuevo un Masters”. Es solo una anécdota, pero ¿y lo feliz que me hizo?”.
«Soy consciente de que cada vez queda menos y quiero disfrutarlo. Mi objetivo es pasar el corte y seguir compitiendo aquí, donde siempre me he sentido como en casa», afirmó Olazábal tras su ronda.