El grave incendio forestal originado el pasado fin de semana en Navas de San Antonio (Segovia) mantuvo en vilo a los vecinos de la zona. El rápido avance de las llamas, avivado por las altas temperaturas, el viento y la sequedad extrema del terreno, obligó al Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi) a evacuar de urgencia a unos 200 residentes de Los Ángeles de San Rafael y Vegas de Matute. Sin embargo, en medio del caos, la urbanización encontró a su mejor aliado en su propio terreno deportivo: el campo de golf.
Una barrera verde contra las llamas
El avance del fuego se dirigió con rapidez hacia las inmediaciones de Los Ángeles de San Rafael. Fue entonces cuando el Air Golf Club, actuó como un cortafuegos providencial. La amplia extensión libre de masa forestal densa y la humedad propia del terreno frenaron drásticamente la velocidad de propagación.
Además, los lagos artificiales que componen los obstáculos de agua del campo se convirtieron en un punto logístico vital para el operativo de emergencia. Durante todo el domingo, los helicópteros de extinción realizaron constantes maniobras de carga y descarga de agua desde estos lagos. Esta acción ininterrumpida permitió mantener a raya los frentes más activos y fue determinante para evitar que las llamas saltaran hacia las áreas habitadas.
Regreso a la normalidad
Tras horas de enorme tensión y trabajo nocturno incesante por parte de los efectivos terrestres, las condiciones meteorológicas favorables han permitido estabilizar el incendio, reduciendo su nivel de alerta.
Los vecinos evacuados han podido comenzar a regresar de forma escalonada a sus hogares tras pasar las últimas noches en los polideportivos habilitados de El Espinar y Villacastín. Lo hacen con el alivio de encontrar sus casas intactas, en gran parte gracias a la providencial barrera que supuso su campo de golf.