Scottie Scheffler sigue acumulando cifras que empiezan a colocarlo en territorios reservados para muy pocos jugadores, aunque esta vez el dato llama especialmente la atención por el nombre que aparece justo delante. Su victoria en el FedEx St. Jude Championship le permitió añadir 3,6 millones de dólares a sus ganancias oficiales, superar a Rory McIlroy y alcanzar los 119.964.411 dólares acumulados en el PGA Tour. Tiger Woods continúa primero con 120.999.166, de manera que la diferencia entre ambos apenas supera ya el millón. El récord podría cambiar de dueño muy pronto, aunque comparar únicamente el dinero ganado cuenta una historia bastante incompleta.
Una victoria que cambia la clasificación
Scheffler llegó a los playoffs de la FedExCup después de una temporada algo menos dominante de lo habitual para sus propios estándares, pero Memphis volvió a mostrar su versión más contundente. Cerró el FedEx St. Jude Championship con 17 bajo par y ocho golpes de ventaja, una superioridad difícil de anticipar incluso atendiendo a las cuotas ofrecidas por una casa de apuestas.
Por si fuera poco, el triunfo tuvo una consecuencia inmediata en la lista histórica de ganancias. Rory McIlroy, que terminó muy lejos de la pelea en Memphis, queda ahora tercero con 116.488.972 dólares, mientras Scheffler pasa a ocupar una segunda posición que podría durarle muy poco si mantiene el nivel. Conviene aclarar que estas cantidades corresponden a premios oficiales de torneos y no incluyen los importantes bonus económicos que los mejores jugadores han recibido mediante la FedExCup y otros programas del circuito.
La siguiente oportunidad llegará en el BMW Championship, que se disputa en Bellerive con una bolsa total de 20 millones de dólares y 3,6 millones reservados para el campeón.
Superar a Tiger en dinero no significa alcanzarlo
La cifra es espectacular, aunque el propio Scheffler ha sido el primero en rebajar cualquier comparación directa con Tiger Woods. El estadounidense recuerda que las bolsas actuales son mayoritarias y reconoce que buena parte de ese crecimiento existe precisamente por el impacto de Woods, quien durante décadas concentró la atención mediática y movió el volumen principal de apuestas alrededor del circuito. La diferencia se entiende bastante bien con un ejemplo. Cuando Tiger ganó el US Open de 2008, el torneo repartió 7,5 millones de dólares y el campeón recibió 1,35 millones; en 2026, la bolsa ascendió a 22,5 millones y el ganador podía llevarse 4,5 millones.
Por eso, colocarse por encima de Woods en ganancias tendría un enorme valor estadístico, pero no significa que Scheffler haya alcanzado todavía su dimensión deportiva. Tiger necesitó 82 victorias en el PGA Tour para construir su cifra, un registro que comparte como récord histórico, mientras Scheffler suma 21. Incluso él mismo ha bromeado con la distancia que todavía existe entre ambos cuando se observa el número de títulos.
Lo cierto es que el aspecto más llamativo está en la velocidad con la que Scheffler ha alcanzado estas cantidades. Acaba de cumplir 30 años, sigue ocupando el número uno mundial y ha construido buena parte de sus ganancias en un periodo relativamente corto, impulsado tanto por su extraordinaria regularidad como por el enorme crecimiento de los premios en el circuito.
El récord puede caer, pero la historia es otra cosa
Pocas dudas quedan de que Scheffler terminará superando a Woods en ganancias si mantiene su presencia habitual entre los mejores. Si no sucede en el BMW Championship, todavía tendrá por delante otras oportunidades, incluido un Tour Championship que vuelve a repartir cantidades enormes al final de la temporada.
Sin embargo, ahí aparece precisamente la parte más interesante de este récord. El dinero sirve para medir cuánto ha cambiado el PGA Tour tanto como para medir la carrera de Scheffler. Woods ayudó a convertir el golf en un producto global mucho más valioso y las estrellas actuales compiten en un circuito que reparte cantidades que habrían parecido extraordinarias cuando él estaba construyendo buena parte de su palmarés.