8 de abril de 2026

La importancia de un caddie en un Grand Slam

  • Todos conocemos a Seve Ballesteros, Nick Faldo, Tiger Woods, Scottie Scheffler y todos los ilustres nombres del golf mundial, pero ¿alguno puede nombrar al menos un caddie que acompañara a todos esos jugadores en sus victorias más memorables? Son los enigmas para casi todo el público, pero también los más buscados entre los jugadores.

Billy Foster fue carismático caddie de Seve Ballesteros en sus días de gloria, aunque nunca ganó un Grande con el español, ya que entró a trabajar con él en 1988, justo después de que Severiano ganara su quinto título, el tercer Open Británico. Foster fue caddie de Seve en los años 80 y 90 y sí vivió con él muchas Ryder Cup; la que más recuerda fue la de Valderrama en 1997 y algún que otro golpe extraordinario como su victoria en el Trofeo Lancome.

Sin embargo, en 40 años de profesión, pese a que estuvo en la élite con jugadores de la talla de Lee Westwood o Darren Clarke, solo ha ganado un Grande: el Open USA en 2022 llevando la bolsa de Matt Fitzpatrick. Es una de esas ironías del golf.

¿Y quién no recuerda a Fanny Sunesson, la rubia y musculosa mujer que acompañaba a Nick Faldo? Fanny ganó cuatro Grandes de los seis que tiene Faldo: Masters (1990 y 1996) y dos Open Británico (1990 y 1992). Durante muchos años fue la única mujer caddie ganadora de múltiples Majors y una experta en leer los greens de Augusta. Hoy por hoy, ninguna mujer ha logrado superar los éxitos de Fanny. De hecho, fue la primera mujer caddie en ganar un Grande masculino, un récord que aún no ha batido nadie y una leyenda histórica en el mundo del golf.

Fanny también trabajó con Sergio García, Henrik Stenson o Adam Scott, pero los éxitos solo le llegaron con aquella “Quinta de Seve”.

Uno de los favoritos para esta edición del Masters de Augusta es Scottie Scheffler, uno de los escasos jugadores con dos Chaquetas Verdes sobre Augusta este año, pero su caddie, Ted Scott, suma cuatro Masters en su haber: Además de los dos con Scottie (2022 y 2024) hay que añadirle los dos con Bubba Watson (2012 y 2014), con el que estuvo 15 años sumando diez victorias en el PGA Tour, asesorando al zurdo estadounidense.  Además, Ted tiene un Open Británico como caddie de Scheffler (Portsush 2025) y un PGA de EEUU 2025.

Además de generosos cheques, es evidente su influencia en el ascenso de Scheffler, que ha sido reconocida tanto por jugadores como por analistas. Su experiencia como jugador, aunque breve en los circuitos menores, le otorga una destacada visión estratégica para la gestión del campo, y su serenidad ayuda a Scheffler a mantener la calma en los momentos de presión.

Pero quien los supera a todos, en fama y Grandes ganados, es Steve Williams, el carismático caddie de Tiger Woods. 13 Majors ganados, de los 15, con el que fuera número 1 del  mundo: Masters (2002, 2002 y 2005), Open USA (2001, 2002 y 2008), The Open (2002, 2005 y 2006) y PGA EEUU (1999, 2000, 2006 y 2007).

Una relación tan fructífera como tormentosa. Tiger le despidió de forma fulminante en 2011 mientras Williams hacía de caddie temporal para Adam Scott. La relación de la pareja mejor sincronizada del golf se rompió bruscamente y nunca se ha reparado. Con el australiano ganó un Masters de Augusta en 2013.

Algunos apuntan a la causa del descarrilamiento de Tiger. Nos atreveríamos a señalar que comenzó en 2008, cuando su mujer estrelló un hierro 7 (o un driver, no está claro) contra el coche que él conducía. Desde entonces, lesiones, accidentes, adicciones… están acabando con la imagen de una leyenda del golf.

Aún queda un caddie silencioso, Angelo Argea, que llevó la bolsa del “Oso Dorado” desde mediados desde 1962 a 1982. Con Jack Nicklaus ganó 12 de sus 18 Majors, porque en aquellos días el Masters de Augusta no permitía a los jugadores llevar sus propios caddies, estaban obligados a coger un caddie del club (normalmente negro) hasta 1983. Conocido por su peinado afro gris, fue incorporado al Salón de la Fama de los Caddies en 1999. Murió de cáncer el 10 de octubre de 2005 a la edad de 75 años.

Ambos firmaron páginas gloriosas del golf mundial: mientras Jack escribía capítulos, Angelo iba sosteniendo el libro.

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