30 de marzo de 2026

¡El triunfo de la vida! Gary Woodland conquista el Houston Open en un regreso histórico tras su operación cerebral

Hay victorias que trascienden puramente lo deportivo, y la vivida este domingo en el Memorial Park Golf Course es, sin duda, una de ellas. Gary Woodland se ha coronado campeón del Texas Children’s Houston Open, logrando su primer título en el PGA Tour desde su triunfo en el US Open de 2019. Pero más allá del trofeo, Woodland ha ganado la batalla más importante: su lucha por la vida y la salud mental.

Un regreso que parecía imposible

El triunfo llega apenas 30 meses después de que el golfista estadounidense se sometiera a una delicada cirugía para extirpar un tumor cerebral. Además, hace tan solo dos semanas confesó públicamente su dura lucha contra el trastorno de estrés postraumático (TEPT), revelando que sufría miedos infundados a la muerte y ataques de ansiedad. Woodland aseguró que hablar de ello le quitó «mil libras de peso de encima», y esa liberación mental se ha traducido en un golf de altísimo nivel durante toda la semana en Houston.

Dominio absoluto en la ronda final

Woodland partía el domingo con un golpe de ventaja sobre el danés Nicolai Højgaard, pero no tardó en hacerse con el control total del torneo. El estadounidense firmó una sólida tarjeta final de 67 golpes (-3), cimentada en un despliegue físico intacto (registró velocidades de bola de 196 mph desde el tee) y liderando las estadísticas de putt del torneo.

Woodland llegó a tener hasta siete golpes de margen durante la jornada, para terminar con un acumulado histórico de -21 (259 golpes). Superó por cinco impactos a Højgaard, quien tuvo que conformarse con la segunda plaza en solitario.

El emotivo desenlace en el hoyo 18

El momento cumbre y más emotivo del año en el circuito llegó en el hoyo 18. En un tremendo gesto de deportividad y respeto, sus compañeros de partido, Nicolai Højgaard y el campeón defensor Min Woo Lee, se quedaron atrás en la calle para cederle todo el escenario a Woodland en su caminata hacia el green.

Con el público de Houston puesto en pie y coreando ensordecedoramente «¡Gary! ¡Gary! ¡Gary!», Woodland embocó su último putt de metro y medio para salvar el par, levantó los brazos, miró al cielo y rompió a llorar antes de fundirse en un profundo abrazo con su esposa, Gabby.

«Jugamos a un deporte individual aquí, pero hoy no estuve solo,» declaró Woodland con la voz quebrada y lágrimas en los ojos junto al trofeo. «Tengo a mucha gente apoyándome, a mi familia y a todo el mundo del golf. «A cualquiera que esté luchando con algo, espero que me vean y no se rindan, simplemente sigan luchando.»

Con esta victoria, Woodland se embolsa un premio de 1,78 millones de dólares, da un salto tremendo hasta el puesto 51 del ranking mundial y, lo más importante, se gana la invitación para disputar el próximo Masters de Augusta y el resto de los torneos de élite (Signature Events) de la temporada.

Consulta aquí la clasificación.

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