12 de abril de 2026

Sergio García salva la cara, Jon Rahm respira y José María Olazábal se despide

  • Sergio García y Jon Rahm pasan el corte por los pelos y con malas sensaciones; José María Olazábal se despide de su sueño en paz y tranquilo. “Estoy jugando tan mal los últimos cuatro meses que tengo pensamientos raros”, comentaba García, haciendo el gesto de colgar los palos.

Son las cosas que tiene Augusta National. Como una bella mujer que se deja seducir y admirar por quienes más la sufren, pero que se muestra implacable con aquellos que la adoran. Fue la cara y la cruz de los tres españoles que acudieron a esta 90.ª edición del Masters de Augusta; tres maestros con sentimientos muy dispares sobre uno de los campos más exclusivos y difíciles del mundo. Si la organización se lo propone, y con las condiciones de extrema sequedad de esta semana (no se recuerda una semana tan seca desde 1999, cuando José María ganó su segunda Chaqueta Verde) el campo se puede preparar con greenes como cristales, imposibles de parar la bola. “Si la organización quiere esto, puede terminar con un fin de semana sobre par”, comentaba Jon Rahm, uno de los damnificados de la segunda ronda.

No fue un gran día para los jugadores españoles. Olazábal se topó de bruces con la realidad (75 golpes, +9) y un año más se queda fuera del corte, muy a su pesar. “Hubiera sido un lujo jugar el fin de semana en Augusta, pero ya dije que el campo se me hace muy cuesta arriba”. Nadie le puede negar al vasco que se deja el alma en cada golpe y que sonríe con cada birdie, aunque en la última ronda solo llegó el del hoyo 16, y algún que otro gran putt para salvar un par, que todo suma en Augusta.

“La verdad es que me han sobrado tres hoyos. Y a pesar de que no me ha salido nada, sí que he disfrutado. A lo largo de los últimos nueve hoyos sí que me he acordado de momentos del pasado, de historias, de la persona que me ha acompañado aquí durante muchos años (Sergio Gómez, su mánager); y bueno, rincones del campo que me llenan de una paz muy especial. Pese a los errores que he cometido, me quedo con los hoyos buenos y sé que hay margen de mejora. Si la salud me lo permite y el cuerpo no se me cae a cachos, vendré todo lo que pueda. Este sitio me ha dado muchísimo; sé dónde estoy y cuál es mi lugar. Pasar el corte sería un sueño, pero tampoco pasa nada. Cada vez que estoy aquí, estoy en paz conmigo mismo”.

La cara de la moneda la pusieron Sergio García y Jon Rahm, que pasaron el corte, aunque muy abajo en la tabla.

El castellonense (45.º, con +3) mostró la desesperación con su juego: “Llevo así desde hace cuatro meses y ya no sé qué hacer. A veces se me pasan ideas muy negras por la cabeza”, e hizo el gesto de querer tirar la toalla y abandonar, o simplemente de colgar los palos. Aunque a buen entendedor… es el calentón del momento y ver que las cosas no salen como una planea, pese a que en algunos momentos desplegó un buen juego; es producto de la frustración de que las cosas no salgan como una quiere.

Algo parecido expresó Jon Rahm, que en el puesto 48º (+4), pasó el corte por los pelos. “Al menos sé lo que estoy haciendo mal. Hoy las cosas han ido un poco mejor y el parcial ha sido de dos menos del campo. Ahora tengo que ponerlo en práctica y, viendo el marcador, creo que un top 10 es posible, si sale todo, claro. A ver si puedo seguir jugando mejor el fin de semana, a ver si mañana me acerco al par y, bueno, hago una vuelta baja el domingo Habiendo ya jugado el campo dos veces y sabiendo que más o menos no van a cambiar las condiciones, si no lo ponen muy duro, todo es posible”.

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