El pulso entre Jon Rahm y el DP World Tour ha dado un giro drástico e inesperado. El golfista español ha retirado oficialmente la apelación que presentó contra las sanciones impuestas por el circuito europeo por competir en torneos de LIV Golf. Sin embargo, este movimiento legal no significa una rendición: Rahm ha dejado claro al circuito que mantiene su postura firme y no tiene intención de abonar las multas acumuladas, las cuales superan los 3 millones de dólares.
Un movimiento con graves consecuencias deportivas
El «León de Barrika» había presentado esta apelación en 2024, una maniobra que congeló temporalmente las sanciones y le permitió seguir compitiendo en eventos del circuito europeo sin problemas, manteniendo además su elegibilidad para disputar la Ryder Cup en Bethpage.
Con la retirada oficial de la apelación el pasado 10 de marzo, la protección legal desaparece. Al negarse a pagar la deuda millonaria exigida por la junta, Rahm se queda sin poder participar en los torneos del DP World Tour, perdiendo su estatus de miembro regular. Esto deja su participación en la Ryder Cup de 2027 en Adare Manor (Irlanda) sumida en una enorme duda, ya que ser miembro del circuito europeo es un requisito indispensable para formar parte del equipo.
Las razones detrás del «no» definitivo
Esta decisión llega apenas unas semanas después de que el circuito europeo anunciara un acuerdo con otros ocho jugadores de LIV Golf. Dicho pacto permitía a golfistas como David Puig o Tyrrell Hatton poner fin a sus problemas disciplinarios a cambio de pagar las multas, retirar las demandas y comprometerse a jugar seis eventos del DP World Tour.
Rahm rechazó tajantemente adherirse a ese acuerdo, mostrando su profundo desacuerdo con la exigencia de aumentar su calendario a seis torneos, especialmente cuando el reglamento histórico marcaba un mínimo de cuatro. Además, se mostró contrario a que el circuito le dictara dónde debía jugar dos de esos eventos.
«Les dije: bajadlo a cuatro eventos, que es el mínimo que marca la norma, y firmo esta misma noche. No han aceptado», explicó Rahm recientemente. «Me niego a jugar seis torneos. No quiero, y no es lo que dicen las reglas».
También dejó claro que le resulta difícil aceptar que se le exija jugar más torneos que a figuras como Rory McIlroy o Tommy Fleetwood simplemente para poder mantener su tarjeta europea.
El futuro a corto plazo
El CEO del DP World Tour, Guy Kinnings, había advertido a Rahm que sus opciones pasaban por llevar la apelación hasta el final o saldar las sanciones económicas. Al retirar la apelación y negarse a pagar, la vía administrativa parece completamente agotada.
Ahora, la gran incógnita que sobrevuela el golf mundial es saber si el equipo de Luke Donald podrá contar con una de sus máximas estrellas mundiales para defender los colores de Europa, o si esta guerra burocrática dejará a Rahm fuera de la competición por equipos más importante del mundo.