17 de julio de 2024

Soltour y el Golf: Riviera Maya

Soltour y el Golf: Riviera Maya

Riviera Maya es un tesoro escondido. A la bonanza de su clima durante todo el año y la fabulosa naturaleza que la rodea y envuelve, se une una infraestructura hotelera de primera magnitud, magníficos campos de golf, playas de arena blanca y Mar Caribe color turquesa. Los vestigios de la civilización Maya hacen que sea el cóctel perfecto para una semana de ensueño.

En mi anterior colaboración nos quedamos en PGA Riviera Maya, primera parada de nuestro viaje en diciembre. Lo que vino después fue muy especial. Y eso que la primera jornada fue espectacular.

Nuestra base en Bahía Príncipe Luxury Sian Ka’an 5* nos permite aprovechar al máximo la estancia. La segunda ronda de golf transcurrió en Gran Coyote Golf, un coqueto diseño de Tom Kite, de estilo muy americano, incluyendo una barbacoa para hamburguesas y costillas en la terraza de la Casa Club al acabar. Ahí entablamos charla con un empresario americano de Dallas que acaba de comprar un apartamento en la urbanización. Muchos lo han hecho tras la pandemia. El mercado inmobiliario se reactiva a marchas forzadas. Intercambiamos contactos y nos despedimos. Tarde de relax en la piscina y la playa. Cena en uno de los restaurantes temáticos y a descansar, pues el día siguiente será intenso. Toca cultura maya.

Riviera Maya

Nos recoge puntualmente nuestro conductor de Coming2. De camino a nuestro destino, nos encontramos con nuestro guía Alejandro. Un fenómeno. Nos explica cual es el plan. Visita a Chichén Itza, una de las siete maravillas del mundo moderno. Camino que se hace corto con su charla, información y datos históricos de sus antepasados. Merece la pena contar con un guía experimentado. Todos pasan exámenes periódicos para mantener la licencia. Las explicaciones te van adentrando poco a poco en la cultura maya. Un acierto contar con él.

Chichén Itza es apasionante. El juego de la pelota. La forma de la ruina o templo, que no pirámide. Las explicaciones de lo sucedido y de su ubicación estratégica. Su influencia en la historia del pueblo Maya.

Riviera Maya

De regreso paramos en un cenote para darnos un chapuzón en estas maravillas que solo se encuentran aquí. Almorzamos en un restaurante típico (nada que ver con los mejicanos comerciales de occidente) y visitamos la coqueta ciudad de Valladolid, incluido su Museo del Chocolate. Día intenso. Regreso al hotel con animada charla en el coche. Cena en restaurante temático y a descansar. Nos espera Mayakobá al día siguiente.

Desde 2007 hasta 2022, Mayakobá albergó un torneo del PGA Tour. Gracias a las gestiones que realizó Don Juan Miguel Villar Mir, empresario español propietario mayoritario de OHL, se consiguió que el PGA Tour llegara a Méjico. El Camaleón, diseño de Greg Norman, fue el elegido. Estos quince años han servido para colocar al campo muy alto en los rankings.

Entrar en la urbanización, circular por caminos estrechos entre manglares, hasta llegar a la Casa Club, es un espectáculo. Los vestuarios con las taquillas con los nombres de los jugadores que las utilizaron, Scheffler, Morikawa, Hovland y otros, son una foto obligada. (Incluso cuenta la leyenda que alguna mujer se coló en el vestuario masculino para hacérsela).

Mayakoba

Mural de imágenes de estos quince años en el restaurante, decoración cuidada, pro-shop que hace temblar hasta a una AMEX platino. Todo está cuidado. Y el campo no es una excepción. Esta preparándose para el LIV de febrero, pero disfrutamos de un día especial. Una visita obligada para todo jugador, al menos una vez en la vida. ¡Enhorabuena, Juan Miguel!

Al regresar a la Casa Club y almorzar algo, nos encontramos a los ejecutivos del LIV en reunión con la Dirección del campo. Jugar un campo que has retransmitido durante más de una década es toda una experiencia.

Con El Camaleón van ya 32 campos de los 50 en el PGA Tour.

El sábado lo dedicamos a conocer otros lugares de Riviera Maya, otros vestigios de su vasta y rica cultura. Tulum, la laguna de Muyil, por donde se producía el tráfico marítimo con transporte de mercancías, y las ruinas de Kobá, visitadas en bicicleta. Experiencias enriquecedoras de la mano de nuestro querido guía. Cansados, regresamos a nuestro Sian Ka’an 5*, y nos preparamos para nuestro último día.

Puntuales como siempre, Coming2 nos traslada a Iberostar Playa Paraíso Golf. Trayecto de menos de una hora para un gran campo de golf. Diseño de Perry B. Dye, hijo del gran Pete Dye. Nos encanta. Calles anchas, espacioso, con movimiento, hoyos largos, hoyos cortos, con greenes que quitan el hipo. El del hoyo 7, par 5, es brutal, con cuatro plataformas y casi 50 metros de profundidad. Al pasar por el Pro-Shop antes de salir a jugar (aquí es suficiente una Visa Clásica), descubro una manera gentil de solicitarte que juegues rápido. Cuando pagas tu green-fee, te incluye seis horas de consumiciones gratuitas. Es decir, juegas en cuatro horas y media y tienes una hora y media para comer y beber en el restaurante de la Casa Club. Os aseguro que nadie tardó más de cuatro. Jugamos y almorzamos viendo la semifinal del Mundial de Qatar. Que algunos tomen nota. Me pareció inteligente y educado. Y a la vez claro. Cena en Puerto Morelos y regreso a nuestro hotel. Cansancio sano. Actividad física, cultura, gastronomía……

Riviera Maya

Al día siguiente, medio día libre antes de salir hacia el aeropuerto y regresar a España. Repaso todo lo vivido en estos siete días. Aún hoy, 1 de junio, tras siete meses, lo tengo muy presente. Es como si fuera ayer. Y sólo tengo una idea en mi mente. Me ha cautivado todo de esta joya escondida. La amabilidad de sus gentes, siempre dispuestas. Si te parabas en la Recepción, tres personas venían a preguntarte si necesitabas algo. Me cautivó PGA Riviera Maya, brutal campo. Chichen Itzá, la cultura maya, los cenotes, la laguna de Muyil, toda la Riviera Maya merece una semana, o dos. Una vez en la vida, o dos.

Yo regresaré, pronto.

 

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